La Etiqueta del Esclavo: El cable Chile-China y el "Manual de Carreño" para cipayos
¡Octubrista!
POR EL HIJO DEL DILUVIO | CRÓNICA DESDE LAS CRUCES
LA ETIQUETA DEL ESCLAVO:
Cables, Cipayos y el Manual de Carreño Imperial
El Manual de Carreño para el Buen Vasallo
La narrativa es clara: “Vea usted, amable lector, cómo este joven impetuoso nos ha metido en problemas por no saber bajar la cabeza a tiempo”.
Para estos medios, la independencia no es un valor, es un inconveniente logístico. Hoy, los kioscos digitales y los "centros de pensamiento" amanecieron de luto, no por la pérdida de la soberanía nacional, sino por algo mucho más grave para su refinado paladar: la falta de modales del Presidente.
Emol presentan una lista de "incidentes" que parece redactada por una institutriz victoriana escandalizada: que si Boric no vio a John Kerry en un foro, que si llamó "bravuconadas" a las amenazas de Trump, que si tuvo la osadía de decir que un Secretario de Estado debe hablar con un Canciller y no con un Presidente.
Este enfoque no es periodismo; es un curso de inducción para cipayos. La narrativa es clara: “Vea usted, amable lector, cómo este joven impetuoso nos ha metido en problemas por no saber bajar la cabeza a tiempo”. Para estos medios, la independencia no es un valor, es un inconveniente logístico. La soberanía, para ellos, es ese jarrón chino que estorba en la sala de estar de la Casa Blanca.
Al enumerar cada "desaire", el medio busca disciplinar al ciudadano. Nos dice que el castigo es merecido. Que si nos suben los aranceles o nos sancionan ministros, es porque fuimos "malos niños" y no supimos atender la llamada del Amo de Turno con la presteza que la "tradición" exige. Es la lógica del maltratador internalizada por la víctima que, además, le escribe la columna de opinión al agresor.
El Cable de la Discordia: ¿Seguridad o Monopolio?
Lo que realmente está en juego es el fin del tutelaje. Un cable submarino es la médula espinal de la economía del siglo XXI. El que controla el cable, controla el espejo donde se mira la realidad de los datos. EE.UU. no teme al espionaje chino (bueno, quizás sí, pero solo porque no es el suyo); lo que teme es que un país de la "periferia" se atreva a trazar su propia ruta en el mapa del mundo.
Pero para el cipayo local, esto es ininteligible. Para él, es mejor que nos espíe un "amigo" que nos trata como empleados domésticos, a arriesgarnos a una relación horizontal con un socio lejano. La sumisión es su zona de confort. Prefieren ser el patio trasero de una potencia en decadencia que el puerto principal de una nueva era.
El "Cipayo" y sus Granjerías
Estos medios no piensan en la independencia de Chile porque la independencia es un mal negocio para los que viven de la intermediación. Prefieren congraciarse con el poder externo para mantener sus privilegios internos.
Se le critica a Boric su "arrogancia" por decir que los presidentes hablan con presidentes. Yo lo veo de otra forma. En un mundo de líderes que corren a sacarse una selfie con el poderoso de turno, establecer una jerarquía de respeto es un acto de resistencia. No se trata de modales; se trata de estatus. Si Chile se acepta como el interlocutor de un Secretario de Estado, Chile admite que es una colonia de facto.
La "mala educación" de la que hablan es, en realidad, el síntoma de una soberanía que aún respira. Y eso es lo que les aterra. Les aterra que el mundo se dé cuenta de que se puede decir "no". Les aterra que el derecho internacional se use como escudo y no como sugerencia.
Epílogo desde la Costa
"En el ring, si bajas la cabeza antes de que empiece la pelea, ya perdiste por knockout técnico."
Al final, la historia no recordará a los que cuidaron las formas para no molestar al imperio. Recordará a los que entendieron que Chile es un país, no una concesionaria.



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